Existen actividades cotidianas que se pueden realizar con los hijos para estimular el desarrollo del habla, pero una vez que se detecta un cierto retraso se debe acudir a un logopeda infantil.

Cuando un niño alcanza los tres años de edad se supone que ya debería saber enunciar frases completas y haber adquirido un vocabulario de unas cien palabras. Sin embargo, en algunos casos se da un retraso en el desarrollo del habla. Antes de alarmarse se debe saber que con la estimulación adecuada y la terapia adecuada guiada por un logopeda especializado en el habla infantil, el pequeño no tiene por qué sufrir ninguna secuela.

Estimulación sensorial

Inculcar el amor a la lectura no sólo potencia la imaginación sino que previene el retraso en el desarrollo del habla. De hecho, se aconseja leer cuentos a los más pequeños desde los seis meses; a esta edad tan temprana, si bien el bebé no mantendrá la atención durante mucho tiempo, aprenderá a relacionar ilustraciones con las palabras que los padres les indiquen.

MEDI-OFFICE, Servicio de Atención Telefónica para Profesionales de la SaludComunicarse con el hijo desde muy pequeño es fundamental para el desarrollo de sus capacidades cognitivas. Todo tipo de sonidos, diálogos en los que los padres hagan de algún modo que intervenga el niño, las canciones de cuna o los dibujos animados ayudan a que los sentidos del pequeño vayan entrenándose y poniéndose a prueba.

Relacionar al pequeño con su entorno

Cuando se haga una visita a la farmacia o un viaje de placer, citarle todo lo que aparezca ante sus ojos será una buena forma de trabajar el desarrollo del habla. Los padres pueden actuar como narradores de la vida que pasa ante los ojos del niño. Dentro de la misma situación se le puede animar a que jugue a señalar algo de lo que vaya escuchando.

Para esta actividad de describir el paisaje se debe tener en cuenta que dialogar con el pequeño usando un lenguaje infantil será de poca utilidad ya que el niño lo que necesita es escuchar las palabras claramente para relacionarlas con lo que hay a su alrededor y, en último lugar, aprender a reproducirlas.

La inestimable ayuda del profesional

Con las herramientas especificadas trabajar el retraso en el desarrollo del habla es posible potenciando la normalidad del lenguaje en el caso de que el niño sea muy pequeño o bien, abordando el problema con menores de más de tres años de edad. No obstante, acudir a un profesional es un imperativo para todos aquellos padres que aún no hayan recibido la atención profesional pertinente.

Fuente: www.utilidad.com

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