La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) no se considera una sola enfermedad, sino un conjunto de enfermedades crónicas, causantes de discapacidad, con una larga historia de evolución que provocan inflamación de los bronquios (tubos que llevan el aire a los pulmones) y los pulmones, así como la falta de elasticidad o destrucción de los alveolos (pequeños sacos de aire que dan oxígeno a la sangre), causando que el paso del aire hacia estos se vea disminuido y por lo tanto exista una sensación de asfixia.

MEDI-OFFICE, Servicio de Atención Telefónica para Profesionales de la SaludQuien padece EPOC tiene los siguientes síntomas:

• Sensación de ahogo al menor esfuerzo físico realizado, como por ejemplo al caminar o subir escaleras.

• Tos persistente, con o sin flema.

• Expectoración crónica o, lo que es lo mismo, presencia de flemas por un tiempo prolongado.

• Fatiga excesiva.

• Silbidos o chillidos al respirar.

De no atenderse oportunamente, las complicaciones de esta enfermedad pueden llegar a ocasionar una muerte prematura.

Debemos tomar en cuenta los factores que conducen a padecer EPOC, dentro de estos encontramos los siguientes:

El consumo de tabaco. La mayoría de pacientes que presentan EPOC tienen como antecedente el hábito de fumar, quienes llevan fumando entre 15 y 20 años y/o consumen diariamente 10 cigarrillos al día, tienen mayor probabilidad de padecer EPOC que una persona que no fuma. Quien adquiere el hábito de fumar a los 15 años y fuma más de 10 cigarrillos al día por 10 años corre el riesgo de desarrollar EPOC aproximadamente a los 30 años.

Si la persona afectada acude oportunamente al médico, éste realizará las pruebas necesarias para detectar o descartar la enfermedad y así ofrecer un tratamiento con medicamentos que ayuden a disminuir la inflamación de los bronquios y antiinflamatorios inhalados que puedan disminuir la intensidad de los síntomas.

Hay que tomar en cuenta que la enfermedad es incurable y sólo se puede prevenir o, ya contraída, ayudar al paciente a sentirse mejor y retrasar el avance del padecimiento. Si el enfermo llega a presentar riesgo de infección, se le administran antibióticos para evitar que las bacterias invadan sus pulmones y se presente una neumonía. En el caso de los fumadores, ningún tratamiento ofrece cambios favorables si el paciente no elimina su hábito de fumar.

Fuente: yahoo.com

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