La otitis externa, una inflamación o infección de la piel del conducto auditivo provocada por diferentes tipos de bacterias u hongos, es frecuente en niños que pasan mucho tiempo nadando, aunque puede afectar a cualquier persona que exponga sus oídos a mucha humedad durante un largo periodo de tiempo.

Generalmente, la otitis externa se produce cuando el agua o la humedad disuelven la cera protectora del oído, haciendo que la piel del conducto auditivo sea sensible a bacterias y hongos. La causa más común de esta afección es nadar o bañarse en aguas que están sucias (lagos, ríos o estanques contaminados), aunque nadar en agua clorada y limpia de una piscina también puede provocarla, ya que el cloro altera el pH de la piel del canal auditivo, haciéndolo más alcalino, y modifica sus mecanismos de defensa naturales y, por tanto, facilita la infección. Con estos condicionantes, el verano y los baños en playas y piscinas es un escenario ideal para que aumenten los casos. Por ello, el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario de La Ribera, en Alzira (Valencia), ha facilitado una serie de recomendaciones para reducir el riesgo de padecerla.

OtitisEn primer lugar, los otorrinos de La Ribera recomiendan evitar el baño en aguas contaminadas. Según ha señalado a Diario Médico Palmira Pérez, otorrino del centro valenciano, “el pH normal de la piel -5,5- es ligeramente ácido e impide que hongos y bacterias puedan crecer”, pero cuando ésta se somete a mucha humedad o el cloro, “el pH cambia y se vuelve más básico y, por tanto, propenso a que actúen los gérmenes”. Por ello, ha señalado, “recomendamos utilizar alguna solución acidificante que equilibre el pH del oído, como el alcohol boricado”. Asimismo, después del baño, es importante secar los oídos cuidadosamente con una toalla. “Hay que actuar sin agredir ni erosionar la piel, ya que eso sería un mayor caldo de cultivo para los gérmenes”. Otras recomendaciones son evitar el rascado o manipulado del conducto auditivo, ya que pueden producirse pequeñas heridas que posteriormente se infectan con la entrada de agua; y no introducir instrumentos como bastoncillos de algodón, ni líquidos o aerosoles. Aunque son prácticas muy habituales, Pérez ha insistido en que “si hay algún tapón de cera, los bastoncillos y demás pueden introducirlo más en el conducto auditivo, lo cual dificultaría su posterior extracción y aumentaría el riesgo de producir alguna herida”. Por este mismo motivo, tampoco deben utilizarse tapones en el agua, a menos que se sufra alguna lesión o se haya sido operado del oído. De forma gráfica, Pérez ha concluido que “si los oídos están sanos, no hay que ponerse nada”.

Características y tratamiento

La otitis externa se caracteriza por picor de oídos, inflamación del conducto auditivo e intenso dolor espontáneo que aumenta si se toca el oído o el pabellón auditivo, pudiendo llegar a supurar. En casos graves, el dolor se acentúa al tragar o al mover los oídos y la capacidad auditiva puede disminuir. En estos casos, es muy importante acudir al médico, ya que la otitis externa puede desembocar en una infección crónica. La especialista de la Ribera ha señalado que ello produciría que “la piel estuviera continuamente erosionada y el mantenimiento y repetición de la infección durante mucho tiempo -lo que se conoce como el oído crónico del nadador-“. El tratamiento se basa en la administración de un antibióticos tópicos y en evitar mojarse el oído durante el tiempo que dure la infección. Pérez ha señalado que “aunque la duración varía según los pacientes, generalmente ronda la semana”.

 Fuente: www.diariomedico.com

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