La detección del virus de la hepatitis C se suele hacer por medio de una analítica rutinaria ya que, cuando da síntomas, la enfermedad está muy avanzada. El doctor Ricard Solà, jefe del sección de hepatología del Hospital del Mar de Barcelona, explica que ese es el motivo por el cual recibe el nombre de epidemia silente. Si la hepatitis C no se trata puede comportar a la larga una cirrosis hepática o un cáncer de hígado.

MEDI-OFFICE, Servicio de Atención Telefónica para Profesionales de la SaludDetección de casos

Cuando se hace un análisis de sangre se debe mirar el valor de las pruebas hepáticas y básicamente el de las transaminasas para detectar si existe infección del virus de la hepatitis C o no. De todas formas, no siempre tiene que producirse una alteración a este nivel así que las conductas de riesgo, como la vía sexual o el consumo de drogas, también nos tienen que alertar en cuanto al contagio de esta patología. De hecho tal y como explica el doctor Solà, hay cientos de personas infectadas sin saberlo. Un estudio que él mismo llevó a cabo en 2002 en Catalunya determinó que el 2,6% de la población catalana tenía anticuerpos frente al virus C positivos, es decir, unas 182.000 personas. Desde entonces hasta ahora se han llevado a cabo 28.000 tratamientos así que, lógicamente, sigue habiendo mucha gente que no se ha tratado de su problema por desconocimiento.

¿Qué hacer ante la detección?

Si se detecta la hepatitis C de forma incipiente, lo primero que hay que hacer es acudir al hepatólogo para que le haga unas pruebas al afectado y compruebe que el anticuerpo se produce en presencia del virus. Esto es así porque hay muchas personas que lo han eliminado pero que siguen con el anticuerpo en su organismo durante toda la vida. Sin embargo, contrariamente a lo que pueda parecer tal y como indica el doctor Solà, estas personas están curadas. Una vez se detecta que el virus existe hay que poner en marcha un estudio de la enfermedad del hígado, la cual puede estar en fase leve o en fase avanzada. No debemos olvidar que la hepatitis C es el único virus crónico que se puede curar, y cuando se logra erradicar ya no vuelve a existir.

Medicación

De un tiempo a esta parte ha mejorado mucho la administración y la tolerabilidad de la medicación para estos pacientes. Aún hoy se basa en un fármaco de producción humana, el interferón, que produce unos efectos secundarios y que se administra por medio de una inyección. Sin embargo, disponemos de métodos de dispensación más sencillos que constan en colocar un aparato en la piel y presionar. De esta manera, como indica el doctor Solà, no se nota la aguja y el medicamento se inyecta a la perfección. El tratamiento actual de la hepatitis C tiene una curación que asciende al 79% de los pacientes, algo que ha hecho que el tratamiento se haya encarecido considerablemente. Su precio alcanza los 30.000 euros así que lo que se está haciendo es segregar a los pacientes con más urgencia para que sean tratados en primer lugar.

Hepatitis C y sida

Cuando el virus del sida se adquiría por medio del consumo de drogas era prácticamente una norma que el paciente también enfermara de hepatitis C. Sin embargo, el doctor Solà explica que cuando comenzaron a darse los casos de VIH por transmisión sexual esta tónica cambió y la prevalencia de enfermos con ambas patologías disminuyó.

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Fuente: www.vivirmejor.com

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