Los tubos en los oídos pueden mejorar la audición a corto plazo en los niños que sufren de cierto tipo de infección de oído. Pero no ayudan a la audición, el habla ni el lenguaje de los niños a largo plazo, según una revisión reciente.

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El Dr. Michael Steiner y sus colaboradores de la Universidad de Carolina del Norte revisaron los hallazgos de 41 estudios que evaluaron los efectos de implantar tubos en los oídos de los niños con lo que sufren de lo que los médicos denominan otitis media recurrente o crónica con efusión. En esta afección, hay fluido en el oído medio, pero no señales ni síntomas de una infección aguda de oído.

El fluido reduce la función del oído medio, lo que resulta en una pérdida temporal de audición y dolor ocasional, según un comunicado de prensa de la universidad. Debido a las preocupaciones de los padres sobre la pérdida auditiva y los retrasos en el desarrollo potenciales, a muchos niños con la afección se les implantan tubos para aliviar la presión y la acumulación de fluido.

Hasta el 90 por ciento de los niños sufren de al menos un episodio de otitis media con efusión para los 10 años de edad, y la afección es un motivo importante de que los niños se sometan a cirugía, según el comunicado de prensa. La colocación de tubos en el oído a veces se realiza junto con una adenoidectomía, un procedimiento en que se elimina tejido de la parte trasera de la garganta.

“La cirugía puede sin duda ayudar a aliviar el dolor asociado con los cambios en la presión del oído medio, e incluso mejorar la audición a corto plazo”, apuntó Steiner, jefe de pediatría general y medicina adolescente de la facultad de medicina de la UNC. “Pero no hallamos evidencia de que la intervención quirúrgica mejore a largo plazo la audición, el habla ni el lenguaje u otros resultados funcionales en niños que se desarrollan con normalidad”.

Los hallazgos aparecen en línea el 6 de enero en la revista Pediatrics.

Ina Wallace, psicóloga principal de investigación de la organización de investigación sin fines de lucro RTI International, dijo que aún se necesita más investigación sobre el tema.

“Con el gran número de inserciones de tubos y adenoidectomías que se hacen cada año a los niños, hay que realizar más investigación para ayudar a los médicos y a los padres a comprender el nivel de mejora en la calidad de vida y otros resultados centrados en el paciente que ofrecen estos procedimientos comunes, sobre todo en periodos superiores a los 24 meses”, comentó Wallace, autora principal de la nueva revisión.

“Nuestra investigación mostró que los tubos y la adenoidectomía parecen ser efectivos a largo plazo, aunque conllevan ciertos riesgos”, apuntó Wallace. “Hallamos evidencia de que los tubos quizá no planteen una diferencia en los resultados de la audición y funcionales durante uno o dos años o más, pero se sabe menos sobre los resultados a largo plazo de la adenoidectomía”.

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Fuente: MedlinePlus

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