Un vínculo fuerte y amoroso con los padres podría ayudar a proteger la salud de sus hijos durante décadas, sugiere un nuevo estudio.

Un hogar pudiente también ofrece beneficios a largo plazo para la salud, pero solo si los niños también tienen una relación cariñosa y sana con sus padres, encontró un estudio de la Universidad de Baylor.

“Las investigaciones previas han asociado un estatus socioeconómico alto con que los niños tengan una mejor nutrición, sueño, calidad de vecindario y oportunidades para hacer ejercicio y el desarrollo de las habilidades sociales. Pero un vínculo bueno entre padres e hijos podría ser necesario para el cumplimiento de las rutinas de alimentación, sueño y actividad”, Andersson es profesor asistente de sociología en el Colegio de Arters y Ciencias de la Baylor, en Houston.

En 1995, preguntó a más de 2,700 adultos de 25 a 75 años de edad cómo sus padres los habían tratado en la niñez. Más o menos una década después, casi 1,700 de los participantes completaron encuestas de seguimiento, lo que permitió a Anderson examinar su salud en la mediana edad.

Su conclusión:que el abuso o el maltrato infantiles cancelan las ventajas de salud de crecer en un hogar pudiente.

El beneficio de unos vínculos fuertes entre padres e hijos también podría verse socavado por un estatus socioeconómico bajo, encontró el estudio. Estudios anteriores han sugerido que los padres con un nivel educativo más bajo y menos seguridad financiera son más propensos a utilizar la fuerza o las amenazas con sus hijos, lo que podría debilitar el vínculo entre ellos.

Los niños que son maltratados o que carecen de relaciones cariñosas con sus padres también tienen unas tasas más altas de inflamación y enfermedad en la adultez, encontró el estudio.

Andersson dijo que los niños en hogares tensos o abusivos también podrían carecer de un horario regular para comer, lo que aumenta las probabilidades de que consuman refrigerios azucarados o ricos en grasa en lugar de alimentos saludables.

También son menos propensos a tener unos horarios regulares de sueño y actividad, que les ayudarían a desarrollar hábitos que son importantes para un envejecimiento saludable, según el estudio.

“Muchas investigaciones siguen considerando el estatus socioeconómico y los vínculos entre padres e hijos como altamente relacionados, o incluso como intercambiables. Pero de hecho quizá influyan sobre el bienestar del niño de forma bastante independiente”, comentó Andersson.

“El mensaje clave es que sin una relación entre padres e hijos de una calidad adecuada, las ventajas socioeconómicas durante la niñez tal vez no ofrezcan mucha protección contra las enfermedades crónicas importantes a medida que los niños alcanzan la adultez y la mediana edad”, planteó.

 

Fuente: www.medlineplus.com

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